Simba, la mascota de casa -o mejor, del barrio-, cumplió sus 2 años a punto de recibir el 2012. Y quiso Estéfany, la única nena de la familia, que el acontecimiento no pasara inadvertido, porque además de apuesto y elegante, el Dálmata es noble, cariñoso, juguetón…
Por supuesto que son los niños y niñas quienes más lo adoran y miman; cuanto muchacho pasa frente a la casa, le dedica unos minutos aunque se haga tarde para llegar a la escuela, y de regreso se repite el encuentro, digno de fotografiar o grabar: abrazos, besos, carreritas, lengüetazos, y cuanto se les ocurra, porque los perros son sus preferidos.
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domingo, 25 de diciembre de 2011
jueves, 1 de diciembre de 2011
No más chicos con VIH
Claro que ningún niño o niña pide venir al mundo y mucho menos nacer enfermo. Sobre todo por eso, escalofrían las cifras: más de 3 millones de infantes viven con VIH/Sida en este planeta, y ¡peor aún!: solamente uno de cada cuatro de ellos recibe la terapia antirretroviral para tratar de extenderle un poco su existencia o mejorar su calidad de vida.
Aunque un reciente informe de Naciones Unidas sobre la respuesta global a la epidemia, revela que en la última década los enfermos han accedido más a los servicios y tratamientos, y por tanto hubo un descenso del 15 por ciento en el número de nuevas infecciones, el segmento infantil es el más desfavorecido con una desprotección prácticamente absoluta. Alarmante y contradictorio, ¿verdad?
Aunque un reciente informe de Naciones Unidas sobre la respuesta global a la epidemia, revela que en la última década los enfermos han accedido más a los servicios y tratamientos, y por tanto hubo un descenso del 15 por ciento en el número de nuevas infecciones, el segmento infantil es el más desfavorecido con una desprotección prácticamente absoluta. Alarmante y contradictorio, ¿verdad?
martes, 22 de noviembre de 2011
¡Qué tarde con Tía Rosa en el teatro Terry!
| Culminó exitosamente la gira de la compositora cienfueguera, con vistas a materializar dos productos audiovisuales del ICAIC. |
Con un espectáculo de casi dos horas en el centenario coliseo de la ciudad sureña, culminó el periplo de la reconocida compositora e intérprete de música para niños, luego de desandar localidades como Cumanayagua, Potrerillo, Palmira, y Santa Isabel de la Lajas. En todas, las presentaciones de la Campo y sus invitados, evidenciaron que ambos DVD en preparación son el merecido reconocimiento a una artista que ha dedicado la mayor parte de su vida al trabajo con el público infantil.
Hallé un regalo diferente
A Estéfany le ha cambiado la vida; solo ella lo sabe bien. Son otros sus amigos, su hogar, su escuela… Ahora tiene familias compartidas con fines de semanas alternos; ha tenido que dividirlo todo, corazón y amor incluidos. Hasta sus paseos habituales desandan otros rumbos y, nuevas manos, apenas conocidas, también la sostienen.
Aunque lacere decirlo: mi princesa ha cambiado. Asustan sus lágrimas sin motivos aparentes para los “grandes”; no le alcanzan las uñas en su afán de morderlas; enmudeció aquella tarde a la salida del colegio y entonces hallé respuesta en una mancha sobre su saya roja y el pupitre mojado; rehúye las noches con tantas oscuridades y la soledad de su cuarto; repite una y otra vez, desde su breve estatura de seis años: “yo no quería que mami y papi se pelearan…”, y como nunca antes, la perenne sonrisa y el rostro de luz, truécanse en temor, tristeza, incertidumbre.
Duele demasiado y es tan difícil recompensarla. No importa que le sobren amor, abuelos, juguetes, libros, animados, canciones, caramelos, zapatos… Pero como el domingo 20 de noviembre fue el Día Internacional de la Infancia, o el Universal de los Niños y las Niñas, le busqué un regalo diferente; lo imaginé, lo repensé, porque ella merece el cielo.
Aunque lacere decirlo: mi princesa ha cambiado. Asustan sus lágrimas sin motivos aparentes para los “grandes”; no le alcanzan las uñas en su afán de morderlas; enmudeció aquella tarde a la salida del colegio y entonces hallé respuesta en una mancha sobre su saya roja y el pupitre mojado; rehúye las noches con tantas oscuridades y la soledad de su cuarto; repite una y otra vez, desde su breve estatura de seis años: “yo no quería que mami y papi se pelearan…”, y como nunca antes, la perenne sonrisa y el rostro de luz, truécanse en temor, tristeza, incertidumbre.
Duele demasiado y es tan difícil recompensarla. No importa que le sobren amor, abuelos, juguetes, libros, animados, canciones, caramelos, zapatos… Pero como el domingo 20 de noviembre fue el Día Internacional de la Infancia, o el Universal de los Niños y las Niñas, le busqué un regalo diferente; lo imaginé, lo repensé, porque ella merece el cielo.
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