Simba, la mascota de casa -o mejor, del barrio-, cumplió sus 2 años a punto de recibir el 2012. Y quiso Estéfany, la única nena de la familia, que el acontecimiento no pasara inadvertido, porque además de apuesto y elegante, el Dálmata es noble, cariñoso, juguetón…
Por supuesto que son los niños y niñas quienes más lo adoran y miman; cuanto muchacho pasa frente a la casa, le dedica unos minutos aunque se haga tarde para llegar a la escuela, y de regreso se repite el encuentro, digno de fotografiar o grabar: abrazos, besos, carreritas, lengüetazos, y cuanto se les ocurra, porque los perros son sus preferidos.