Claro que ningún niño o niña pide venir al mundo y mucho menos nacer enfermo. Sobre todo por eso, escalofrían las cifras: más de 3 millones de infantes viven con VIH/Sida en este planeta, y ¡peor aún!: solamente uno de cada cuatro de ellos recibe la terapia antirretroviral para tratar de extenderle un poco su existencia o mejorar su calidad de vida.
Aunque un reciente informe de Naciones Unidas sobre la respuesta global a la epidemia, revela que en la última década los enfermos han accedido más a los servicios y tratamientos, y por tanto hubo un descenso del 15 por ciento en el número de nuevas infecciones, el segmento infantil es el más desfavorecido con una desprotección prácticamente absoluta. Alarmante y contradictorio, ¿verdad?
